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La constelación de músicos suicidas

El tiempo de mi generación inicia con un bang, como el universo que inicia con un big bang; pero el de acá es tan solo un bang, un disparo suelto que acaba con la vida de Kurt Cobain y da a luz al mito que moldeo la rebeldía musical que nos es inherente. Quizá por el hecho de que este es el punto de partida, nuestra generación gozaba de un margen muy estrecho entre la gloria y el barranco. Layne Staley de Alice in Chains y Scott Weilland de los Stone temple pilots murieron a consecuencia de una sobredosis, y hace unos meses perdíamos a otro de los emblemas, de los que con ese look de leñador first class elaboraron a golpe de hacha el tótem del grunge que aplastó el viejo sonido y le dio un nuevo respiro al rock. Cris Cornell de Soungarden se ahorcó justo antes de uno de sus conciertos, sin muchas explicaciones que a fin de cuentas salen sobrando y con el se iba una parte de la historia, de la old school. Pero nada de esto me ha golpeado tanto como enterarme hace unos días de la ...

Mer de noms

Hace poco tuve que entrar a una lista de nombres de un concurso al que me postule. Al abrir el documento en el ordenador me golpeo de pronto la fascinación. Había una seguidilla de nombres en hileras de hileras largas que hacía casi imposible contarlos, tantos que hasta demorabas en descender a toda velocidad con el cursor hasta el último de ellos; sino fuera porque el programa cuenta las páginas también parecería un libro inacabable. Así que la fascinación mutó pronto a un aburrimiento, mucho más si tienes que buscar en ese mar de aburrimiento el barco hundido de tu nombre. No está, parece que no está; es una lluvia de letras que acaba en una sopa de letras. Cuesta creer que cada uno de esos nombre corresponde con un rostro, con unos pasos, con una vida. Esas cuatro palabras que juntas hacen mi nombre es todo cuanto soy en ese papel. Sí, demasiado poco, tan solo cuatro palabras. Cuando aparece al fin rodeado de desconocidos es como que estuvo en una multitud hacinado, quiere una boca...

La película de una ceremonia

COMIENZO. Primera toma: estoy solo,con esa bata larga y oscura y el birrete en la cabeza viendo en silencio a la demás gente ir y venir. Segunda toma: estoy con mi esposa que mira al mismo punto del ojo de la cámara y pensamos que no ha sido tanto tiempo entre el ayer que se ha desvanecido y este presente trepidante, es casi como el pestañeo que evitamos para la cámara. Tercera toma: estoy en medio de mis padres como en la primera graduación del jardín de infantes hace casi treinta años. Aquella imagen en que apenas les llego a la cintura y ellos sonríen tanto como ahora, mucho más que yo, porque la vida es la alegría por tus hijos y ahora que tengo los míos lo entiendo y lo valoro. Cuarta toma es un corredor lleno de gente que sonríe nerviosamente porque el momento se acerca, aunque ya se sepa que es el final y que ya no hay nada que temer, los mismos nervios del inicio. Quinta toma: pronuncian tu nombre. te acercas y te dan un cartón bellamente encuadernado y te giras y se lo muest...

Mena Suvari

Esto empieza como empiezan las ideas para escribir, nadie sabe de donde vienen, porque vienen, donde van a ir. El hecho es que existe Spotify, y dentro esta tu playlist que es una manera de añorar, porque añorar no es malo; aunque lo quieran satanizar, porque ahora quieren satanizar el pasado, el hecho de que te aferres al pasado. Pero la música puede traer un momento, un momento para bien o para mal y si no existieran momentos ligados a las canciones entonces la música no tendría tanto sentido, ni vendería tanto y los sitios como Spotify solo serían una biblioteca, tan aburridos como una biblioteca. Pero el hecho es que me estoy distanciando mucho. Volviendo, tengo que decir que una canción vino ligada a un recuerdo, el recuerdo de la mujer que da título a esta nota. Un video, el video de la canción en cuestión. La de Weathus; la del loser que es la banda sonora de la película del mismo loser que esta enamorado de la chica más linda del colegio y al que le hacen bullying, cuando esa...

La Graduación

Me acuerdo que era un ir, siempre ir. Ir a la universidad, al hospital, a casa, no necesariamente en ese orden ni en esa prioridad. Los días se consumían como cerillos. S e hacia tarde, siempre tarde. Llenaba un centenar de fichas que solas parecían hojas volantes sinsentido y me preguntaba como iba a parecer ciencia al final del día. El desenlace seguía haciéndose lejano, si te acercabas, algo volvía a alejarse. Que escojas un tema y lo desarrolles. Oh lo siento no es aceptado, vuelva a escoger otro tema, nadie te devuelve el tiempo que sigue desangrándose. En algún rato creí que no lo íbamos a lograr pero ese ir, siempre ir parecía actuar automáticamente. De alguna manera pareció que el destino estaba marcado y no iba a torcerse. Que no había que desesperarse, por más que las redes sociales se llenaran de fotos de la graduación de tus amigos que se adelantaban a ti. Por más que la presión d...

El viaje

Estamos en un viaje, pero este viaje es distinto porque no tiene destino. No hay a donde llegar, donde bajar las cosas y vaciar el equipaje. Un equipaje que a medida que el viaje avanza se hace más pesado. Hay una sola parada por la que pasamos varias veces como dando vueltas en círculos y quizá es un viaje circular porque no hay nada más. Me bajo, vuelvo a subir, el auto arranca, la vía queda atrás o parece quedar atrás, me acuerdo que estoy dejando muchas cosas y vuelvo a curvar para no ir derecho; regreso a por ellas y dejo una ilusión suspensa a cambio. Vuelvo a partir a ninguna parte. El viaje empieza a ser desgastante, pero sigue siendo bonito asomarse por la ventana de tus ojos o sentir la velocidad de tu pelo en mi mano. A veces me preguntas a donde vamos aunque sepas que no vamos a ninguna parte y te tengo que decir que lo único que hay es el viaje, el camino y que hay que disfrutar el viaje antes de que se termine de golpe. Como si...

Diciembre

Es un epílogo, como si todo se fuese a precipitar sin remedio, como si ya no pudieses ver el vaso medio lleno o medio vacío, simplemente esta vacío. Es diciembre, el peor mes del año Escuchas un villancico al entrar al mall y no es alegría, es una pena que el tiempo se vaya por irse que el fin de año llegue por llegar. Diciembre esta lleno de gente, gente yendo y viniendo siempre va y no se detiene, yo me quiero detener y aunque me detenga igual me voy a precipitar al fondo del pasado sin voz donde van a parar todos los años que se marearon y se extinguieron antes de reaccionar. Da igual los propósitos que se hicieron y no se cumplieron, da igual si se cumplieron. Es diciembre y su vorágine Es diciembre y me tengo que quedar. El corazón se contrae, se hace pequeñito. Estoy triste, es una tristeza de luces que titilan y mensajes de paz y agasajos que se avientan por la ventana. Diciembre me duele en todos lados