Una generación perdida
Basta ver unos minutos del documental de Audrie y Daysi para entender que algo se pudre en los adolescentes desde dentro hacia la periferia y va a alcanzar a todos. O basta ver 13 reasons why para quedarse consternado con lo que pasa sin que nos enteremos. Estamos implosionando en silencio y entre las cosas que no queremos ver o no queremos que nos cuenten están las vidas de estos muchachos que se pierden prematuramente.
Cuando estaba en esa edad no les caía bien a mis compañeros, sacaba buenas calificaciones, no me metía en problemas, no me gustaban sus bromas pesadas, así que se la cargaban contra mí. Los ignoraba la mayor parte del tiempo pero muchas veces la pase mal. Todos quizá la pasamos mal de una u otra manera. Aunque era otra época son las mismas inquietudes. Fumas, bebes alcohol, vas de fiesta y todo por parecer más cool. Pero lo que hoy cambia la ecuación es cierto aparatito y una red que esta en todas partes como omnipresente. Todo se desboca como en un vértigo a miles de kilómetros por hora y en vivo y en directo. Prácticamente nos convertimos en zombies colgados de una pantalla de 4 ,5, 7 pulgadas para con desesperación verificar cuantos likes tenemos. Las fotos y videos que se vuelven virales o virulentos porque generan que la gente se vuelva maniática. No es como los sucesos pasan sino como las redes sociales te lo muestran. Buscas aceptación, buscas parecer algo que no eres; publicas fotos retocadas, vendes una historieta de héroe aunque la realidad es muy ínfima. Entonces los muchachos que poco entienden de consecuencias, están pérdidos en una nube pero no en las de arriba sino en la de apple o google y por allí creen que pueden reventar el cielo. Pero la verdad es que todo el ser se esta mudando a esa nube intangible y entonces todo se vuelve insustancial, prescindible. Se pasan horas mirando a los ojos de la chica que les gusta a través del cristal amoled porque ahora parece tener más sentido mirar o incluso tocar el cristal en lugar de mirarnos de cerca o abrazarnos. Y en esa sociedad de gente solitaria que busca aceptarse a través de los cientos de ojos inquisidores anónimos o no tanto, se juega al límite y un paso en falso como muchachas que son filmadas ebrias o que envían fotos de si mismas desnudas generan que el dedo apuntador de sus congéneres las estigmatice como culpables en lugar de víctimas. Los adolescentes están solos, batallan solos, están ensimismados, se quedaron colgados de la pantalla de su smartphone y la vida les esta pasando por al lado, cuando se enteran la tragedia está golpeando su puerta. El mundo esta loco, las calles están locas. Ya nadie puede decirles de que va la realidad, porque nadie entiende esta realidad y ellos ante la incertidumbre juegan a la ruleta rusa, cuando el tiro sale caen desplomados como soldaditos de juguete. Y cuando eso pasa, tenemos que aceptar que la culpa es suya, nuestra, de aquellos, de todos.
Cuando estaba en esa edad no les caía bien a mis compañeros, sacaba buenas calificaciones, no me metía en problemas, no me gustaban sus bromas pesadas, así que se la cargaban contra mí. Los ignoraba la mayor parte del tiempo pero muchas veces la pase mal. Todos quizá la pasamos mal de una u otra manera. Aunque era otra época son las mismas inquietudes. Fumas, bebes alcohol, vas de fiesta y todo por parecer más cool. Pero lo que hoy cambia la ecuación es cierto aparatito y una red que esta en todas partes como omnipresente. Todo se desboca como en un vértigo a miles de kilómetros por hora y en vivo y en directo. Prácticamente nos convertimos en zombies colgados de una pantalla de 4 ,5, 7 pulgadas para con desesperación verificar cuantos likes tenemos. Las fotos y videos que se vuelven virales o virulentos porque generan que la gente se vuelva maniática. No es como los sucesos pasan sino como las redes sociales te lo muestran. Buscas aceptación, buscas parecer algo que no eres; publicas fotos retocadas, vendes una historieta de héroe aunque la realidad es muy ínfima. Entonces los muchachos que poco entienden de consecuencias, están pérdidos en una nube pero no en las de arriba sino en la de apple o google y por allí creen que pueden reventar el cielo. Pero la verdad es que todo el ser se esta mudando a esa nube intangible y entonces todo se vuelve insustancial, prescindible. Se pasan horas mirando a los ojos de la chica que les gusta a través del cristal amoled porque ahora parece tener más sentido mirar o incluso tocar el cristal en lugar de mirarnos de cerca o abrazarnos. Y en esa sociedad de gente solitaria que busca aceptarse a través de los cientos de ojos inquisidores anónimos o no tanto, se juega al límite y un paso en falso como muchachas que son filmadas ebrias o que envían fotos de si mismas desnudas generan que el dedo apuntador de sus congéneres las estigmatice como culpables en lugar de víctimas. Los adolescentes están solos, batallan solos, están ensimismados, se quedaron colgados de la pantalla de su smartphone y la vida les esta pasando por al lado, cuando se enteran la tragedia está golpeando su puerta. El mundo esta loco, las calles están locas. Ya nadie puede decirles de que va la realidad, porque nadie entiende esta realidad y ellos ante la incertidumbre juegan a la ruleta rusa, cuando el tiro sale caen desplomados como soldaditos de juguete. Y cuando eso pasa, tenemos que aceptar que la culpa es suya, nuestra, de aquellos, de todos.
Comentarios
Publicar un comentario