El viaje
Estamos en un viaje, pero este viaje es distinto porque no tiene destino. No hay a donde llegar, donde bajar las cosas y vaciar el equipaje. Un equipaje que a medida que el viaje avanza se hace más pesado. Hay una sola parada por la que pasamos varias veces como dando vueltas en círculos y quizá es un viaje circular porque no hay nada más. Me bajo, vuelvo a subir, el auto arranca, la vía queda atrás o parece quedar atrás, me acuerdo que estoy dejando muchas cosas y vuelvo a curvar para no ir derecho; regreso a por ellas y dejo una ilusión suspensa a cambio. Vuelvo a partir a ninguna parte.
El viaje empieza a ser desgastante, pero sigue siendo bonito asomarse por la ventana de tus ojos o sentir la velocidad de tu pelo en mi mano. A veces me preguntas a donde vamos aunque sepas que no vamos a ninguna parte y te tengo que decir que lo único que hay es el viaje, el camino y que hay que disfrutar el viaje antes de que se termine de golpe. Como si fuéramos a chocar contra una pared? , sí,la analogía que repites es válida. Pero aún así quieres parar?, los dos sabemos que no. El viaje es el viaje y nadie quiere bajarse. Por que sino diste ese envión que nos tiene girando hasta ahora. Pero el combustible se puede agotar y entonces como en esa peli que se parece a nosotros, mirando ese horizonte de la ciudad que se pierde sabremos porque el viaje no tuvo la chispa definitiva. No hay un París que nos quede allá lejos o una playa o un océano, nos queda solo este viaje y su recuerdo cuando se termine.
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