Letters to Frances

Letters to Frances

Entre las noticias que te saltan a montones en las aplicaciones de tu teléfono que las condensa. Apareció una acerca de Frances Bean Cobain, la única hija de Kurt Cobain y Courtney Love. Al parecer Frances ya tiene veinticuatro años de edad y está divorciándose, es decir anduvo viviendo una vida anónima pero igual de jodida que todos los demás.
De su padre no se acordará y de su madre no querrá acordarse cuando despierta cada día. A su padre lo reconocerá en las fotos, le hablarán de lo genial que llego a ser y no entenderá nada. De él le quedará también un baúl de cosas que dejo con alguna inscripción específica para ella. Seguramente intentará palparlo sin éxito cuando palpa esas cosas y por eso le habrá dolido como contaba la noticia que su ex esposo se haya llevado la guitarra que uso Kurt cuando grabó el genial e irrepetible Unplugged in New York.
Esto último tengo que admitir que me afecto sobremanera. Una reliquia como aquella, para los que amamos la música de Nirvana como parte de un litigio de divorcio.Habrá imaginado Kurt un final así.
Hace poco publicaron un nuevo album con grabaciones caseras inéditas de Kurt, de esas recopilaciones que siguen apareciendo, porque de vez en cuando es bueno sacar a pasear el mito para que vuelva a generar el dinero que los acreedores se siguen acabando. Porque a Frances le van a quitar la mitad de la fortuna que le dejo su papá como si con la guitarra no bastase y Courtney se habrá esnifado hasta el último dolar que le tocó.
En ese cadavérico Montage of Heck, Kurt suena agónico como estertores que se van apagando y a ratos como algo que se desgarra en su centro y queda a retazos. Pero su Letters to Frances suena como si ya no estuviera aquí, como si la compusiera mientras cae en el abismo y quisiera dejarle ese último recado a su hija y la canción se muere mientras él se muere, porque sabía que ya no había remedio y que su alma atormentada no tendría descanso hasta aquel disparo solitario en el invernadero.
Seguramente Frances la ha escuchado una y otra vez, a ratos a oscuras y hasta quedarse dormida en el arullo de su padre y en espera que la oscuridad que lo tragó se lo devuelva, pero hay genios torturados que no tienen una segunda oportunidad y si él la tiene, volverá solo para que le devuelvan su guitarra y dormirse otra vez.



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