La película de una ceremonia

COMIENZO. Primera toma: estoy solo,con esa bata larga y oscura y el birrete en la cabeza viendo en silencio a la demás gente ir y venir. Segunda toma: estoy con mi esposa que mira al mismo punto del ojo de la cámara y pensamos que no ha sido tanto tiempo entre el ayer que se ha desvanecido y este presente trepidante, es casi como el pestañeo que evitamos para la cámara. Tercera toma: estoy en medio de mis padres como en la primera graduación del jardín de infantes hace casi treinta años. Aquella imagen en que apenas les llego a la cintura y ellos sonríen tanto como ahora, mucho más que yo, porque la vida es la alegría por tus hijos y ahora que tengo los míos lo entiendo y lo valoro.
Cuarta toma es un corredor lleno de gente que sonríe nerviosamente porque el momento se acerca, aunque ya se sepa que es el final y que ya no hay nada que temer, los mismos nervios del inicio.
Quinta toma: pronuncian tu nombre. te acercas y te dan un cartón bellamente encuadernado y te giras y se lo muestras a los presentes con verguenza como si no te perteneciera o lo tuvieras que devolver al rato.
Sexta toma: lanzas el birrete al aire como en las películas, con la música de fondo, con los fotogramas del recuerdo recorriendo tu mente como los proyectores de diapositivas que giran hacia adelante y en reversa, una y otra vez hasta perder sitio y entonces quizá quedarte en esos recuerdos intangibles que dicen todo de ti.
Última toma: la gente se va yendo de a poco hasta que la sala vuelve a quedar vacía y tu vuelves a quedar sólo, como al principio, sólo con la misma interrogante que te persigue cada vez que pasas una página: Y ahora qué?, qué me toca?. Si apago la luz vuelve a estar oscuro y en la incertidumbre de la oscuridad no nos reconocemos parte de un milagro, ni mucho menos. FIN

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