Mer de noms

Hace poco tuve que entrar a una lista de nombres de un concurso al que me postule. Al abrir el documento en el ordenador me golpeo de pronto la fascinación. Había una seguidilla de nombres en hileras de hileras largas que hacía casi imposible contarlos, tantos que hasta demorabas en descender a toda velocidad con el cursor hasta el último de ellos; sino fuera porque el programa cuenta las páginas también parecería un libro inacabable. Así que la fascinación mutó pronto a un aburrimiento, mucho más si tienes que buscar en ese mar de aburrimiento el barco hundido de tu nombre.
No está, parece que no está; es una lluvia de letras que acaba en una sopa de letras. Cuesta creer que cada uno de esos nombre corresponde con un rostro, con unos pasos, con una vida. Esas cuatro palabras que juntas hacen mi nombre es todo cuanto soy en ese papel. Sí, demasiado poco, tan solo cuatro palabras. Cuando aparece al fin rodeado de desconocidos es como que estuvo en una multitud hacinado, quiere una bocanada de aire al igual que el resto. Yo me fijo en el mío una y otra vez hasta creer que no me he perdido en el mar y que saldré a alguna parte. Miro a los que están cerca a ver si reconozco a alguno y me topo con unos cuantos conocidos pero aún así ignoro a que otros sueños pertenecen esos nombres, que otras hazañas los convocan, quien los mira y sonríe, quien los mira y llora o si hay vida detrás de los muros que llevan esos nombres. Al final para el mundo solo eres un formulario que hay que llenar en una partida hasta repetirlo en un acta y el tiempo que hay entre las dos es solo un número, ese número y ese nombre son algo más cuando la memoria los abstrae. Y entonces tenemos la esperanza de que en la memoria si vamos a poder quedarnos a vivir mas allá del papel y esas cuatro palabras juntas que no me dicen nada, como ese mar de nombres que no me dice nada por más que se vuelva un tomo o dos o todos.
No me resigno a ser solo ese nombre por el que otros pasan de largo.




Comentarios

Entradas populares de este blog

Pelotón

Bolaño cercano

Oh capitán. Mi capitán