Bolaño cercano


Bolaño cercano es el título del documental sobre Roberto Bolaño, el escritor chileno, el escritor que esta a punto de cumplir quince años de muerto, pero muerto físicamente porque en cambio literariamente parece que vive cada año más. Sus libros siguen ganado lectores en todo el mundo gracias a las numerosas traducciones y a su baúl de textos que es como un hoyo negro del que cada tanto se extrae una nueva historia inédita que solo engrandecen aún más el mito. El mito en que seguramente detestaría haberse convertido, el mito al que lo empujó la muerte, que lo pesco practicamente delante del papel en el que escribia su mejor libro como si hubiese estado buscando ganarle la última apuesta.
A Bolaño lo descubrí después de muerto. Había escuchado de 2666 publicada póstumamente. Lo busque en internet y lo descargue; no podía comprarlo, era un libro voluminoso que tenía un costo demasiado alto para el bolsillo de un estudiante universitario. Lo leí en un monitor de computadora casi que embelesado, horas de horas y cuando estaba fuera de casa anhelaba solo regresar y sentarme otra vez a leer. Interrumpi todo lo demas, deje otro libro a medias, deje de leer la materia de las asignaturas, no recuerdo si reprobe alguna por su culpa. Pero entonces cuando andaba por la mitad de la Parte de los Crímenes se deshizo el encantamiento y lo abandone, admito que me sentí mejor porque su crudeza me estaba trastornando, nunca volvi a retomarlo.
Me cure del mal de Bolaño, pero solo fue temporalmente. Me prestaron los Detectives Salvajes que yo creo es su mejor libro acabado y esa vorágine me alcanzo denuevo, lo devoré en unos dias como atrapado por una fiebre, no lo puedo explicar es algo que solo me pasa con sus libros. Recuerdo también Una novelita lumpen, la abrí para distraerme un rato mientras vigilaba a unos estudiantes en sus tareas grupales  y cuando volví a mi mismo ya todos se habían marchado y yo como una estatua a la que ignoraron estaba sentado en una aula vacía.
Creo que la explicación mas acertada es que su escritura es la más honesta que existe, siento que escribía con el mismo lenguaje que hablaba, cuando lo leo siento que me habla, siento su voz diciéndome cada frase y convenciéndome de que al otro lado de la puerta hay una habitación sin ventanas a la que no debería entrar y a pesar de eso la abro, la vuelvo a cruzar y vuelvo a estar y vuelvo a moverme casi a oscuras por donde su voz me guía.
También se debe a que en su escritura se percibe su propia historia, en la que anduvo de tumbo en tumbo llegando y marchándose de tantos lugares hasta el punto de no sentirse de ninguna parte como un paria, pasando penurias y hambre y aún así estar testarudamente confiado. Es una biografía poética y lírica como si la hubiese escrito el mismo. Y en parte es así, sus libros son un viaje hacia el centro de su miedo, hacia la búsqueda del escritor de sus fantasmas y demonios; su personaje más importante es su alter ego que siempre busca la respuesta o al menos los puntos de referencia del camino, del camino del escritor por la literatura y solo para la literatura, aunque termine extraviándose y cometiendo el crimen de aniquilar a esos puntos de referencia que no son más que sus progenitores literarios. Porque dicen que todo gran escritor debe cometer un parricidio para hallar su propia voz y de cierta manera Bolaño lo hizo, fue muy duro con los escritores que le precedieron y a muchos los mando al exilio aunque también fue generoso con los que admiró de verás. Bolaño como dice Fresán fue un lector que escribía y andaba con su biblioteca al hombro, y en ese punto me siento identificado porque me veo como un lector que amenaza con escribir, pero me siento incapaz de matarlo literariamente a él que es mi padre porque cada vez como en el documental lo siento más cercano. Como cuando rememoran que trataba a su biblioteca como a un ser querido tal cual lo hago yo, que la ordenaba y reordenaba por autores y empatía como yo lo hago, que hojeaba los libros casi como acariciandolos auque no los leyera como yo lo hago, que compraba libros que sabía no iba a leer como yo lo hago. Que escribía sin importar si alguien algún día iba a leer eso que estaba escribiendo pero lo hacía con la devoción de que no sabía hacer otra cosa y de que era su tabla de salvación, como yo siento que la literatura es mi tabla de salvación.
Bolaño esta cada vez más cerca de sus lectores aunque su mitificación lo ponga en una perspectiva global y cada vez más distante. El sigue vivo y ha alcanzado la eternidad por el simple hecho de animarnos a escribir, de traladarnos las ganas de escribir estas y otras líneas.

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