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Una generación perdida

Basta ver unos minutos del documental de Audrie y Daysi para entender que algo se pudre en los adolescentes desde dentro hacia la periferia y va a alcanzar a todos. O basta ver 13 reasons why para quedarse consternado con lo que pasa sin que nos enteremos. Estamos implosionando en silencio y entre las cosas que no queremos ver o no queremos que nos cuenten están las vidas de estos muchachos que se pierden prematuramente. Cuando estaba en esa edad no les caía bien a mis compañeros, sacaba buenas calificaciones, no me metía en problemas, no me gustaban sus bromas pesadas, así que se la cargaban contra mí. Los ignoraba la mayor parte del tiempo pero muchas veces la pase mal. Todos quizá la pasamos mal de una u otra manera. Aunque era otra época son las mismas inquietudes. Fumas, bebes alcohol, vas de fiesta y todo por parecer más cool. Pero lo que hoy cambia la ecuación es cierto aparatito y una red que esta en todas partes como omnipresente. Todo se desboca como en un vértigo a miles de...

Pelotón

Dicen que los médicos nos parecemos a los militares, un sistema de jerarquías. Debe ser que estamos en el mismo negocio de salvar vidas. Al menos es lo que luce la milicia a manera de escudo y en las preseas que llevan en el uniforme y que nadie sabe cuando las ganaron. A nosotros nadie nos da una medalla, pero casi que nos cuadramos para saludar y nadie mira al superior por debajo y nadie interpela a un superior y nadie discute la orden de un superior aunque no la comparta, porque entonces te aleccionan que se pueden perder vidas, como en una batalla, como estar constantemente pisando un terreno minado. Esta el médico tratante que es como el oficial a cargo que tiene un suboficial que vendría a ser el postgradista. Luego viene un cabo que es el médico residente y el interno rotativo, que vendría a ser el cadete, el recien llegado. Hay estudiantes de medicina, pero no se los puede incluir todavía dentro del sistema, son outsiders, capaz que errores de cálculo. A veces no existen hasta ...

Hadashi no Gen

Hay películas buenas y malas y otras malísimas, eso es un tanto obvio. Hay películas para pasar el rato, para reírse un poco o para llorar también, pero se olvidan al poco tiempo y luego no recuerdas de que iban y porque reíste o lloraste hasta que las vuelves a ver.  Hay películas que generan mucha expectativa y las ves incluso sobrecargado con la ilusión de otros que la vieron antes y te la recomendaron, pero que en realidad son un chasco. Hay películas para ver en pareja o entre amigos y otras para ver sólo sin interrupciones. Pero sobretodo hay contadas películas que te impactan de tal manera que se guardan en tu memoria para siempre y te persiguen hasta en sueños y te taladran la mente una y otra vez cada que un simple parecido las trae de regreso, porque para ellas no hay olvido, quizá la intención de alguna de ellas es que no haya olvido. Tenía diez u once años, difícil precisarlo. En aquella época en mi ciudad no existían salas de cine convencionales como las que existen ...

Resaca moral

Despertar en un barco hundido, talvez. Mirarse las manos, la camisa sucia. Acordarse. La claridad devuelve la realidad. El sol a través de las persianas golpea los párpados y molesta más que nunca; si lo tapas con el dedo es peor porque ahora puedes ver lo demás. Hay mucho ruido como si no hubiera tregua. Te limpias la saliva en la comisura de la boca, te acomodas los cabellos que tapan la frente. Volver a acordarse de las caras que te rodean, la cabeza que esta en tu hombro y algunos cadáveres repartidos en los sofás. Poner los recuerdos que llegan como olas en algún sitio de tu cabeza que va a estallar como un manojo de astillas. La boca seca y las palabras atragantadas, una sed que desconocías. La indecisión de moverse o quedarse quieto y seguir analizando el panorama que no luce favorable. Hay restos por todas partes, restos de toda clase, eres el resto de otro resto de una farra que se extravió y mudó a un sitio inesperado. Hay cosas que siguen pasando como estertores de un final ...

Letters to Frances

Letters to Frances Entre las noticias que te saltan a montones en las aplicaciones de tu teléfono que las condensa. Apareció una acerca de Frances Bean Cobain, la única hija de Kurt Cobain y Courtney Love. Al parecer Frances ya tiene veinticuatro años de edad y está divorciándose, es decir anduvo viviendo una vida anónima pero igual de jodida que todos los demás. De su padre no se acordará y de su madre no querrá acordarse cuando despierta cada día. A su padre lo reconocerá en las fotos, le hablarán de lo genial que llego a ser y no entenderá nada. De él le quedará también un baúl de cosas que dejo con alguna inscripción específica para ella. Seguramente intentará palparlo sin éxito cuando palpa esas cosas y por eso le habrá dolido como contaba la noticia que su ex esposo se haya llevado la guitarra que uso Kurt cuando grabó el genial e irrepetible Unplugged in New York. Esto último tengo que admitir que me afecto sobremanera. Una reliquia como aquella, para los que amamos la músic...