Últimos atardeceres de otro año

Como parte de esta trama circular y repetitiva, vuelve a ser Diciembre, que es como decir que vuelve el caos. Porque es una vorágine de personas y eventos sucediendo a la velocidad de los días convertidos en horas y a su vez en minutos imperceptibles.
Vuelve Diciembre a encontrarme en varios trabajos casi que simultáneos, como si pudiera multiplicarme; pero como soy solo la parte de mi cuerpo que los demás perciben, para poder estar en varios lugares tengo que hacer malabarismos. Aún con eso, creo que estoy donde debo estar, porque alguien debe estar donde los demás no quieren. Es más creo que en las dificultades valoro poder estar en el frente y no en la retaguardia. Con esfuerzo intento paliar la carencia que es ya casi como un estado de ánimo.

Hago un balance de los buenos momentos del 2018.
Los libros que leí y que dejaron algo aunque sea la emoción que dura lo que una bocanada de humo en la tarde anaranjada.
Ha sido gratificante vencerme a mi mismo y a mis complejos para terminar "IT" un libro de 1300 páginas. Ha sido gratificante descubrir autores que no temen retratar la realidad y la violencia con crudeza y arrojo como Guillermo Arriaga y su "Salvaje". Encontrar además a un autor ecuatoriano como Ernesto Carrión que hace imposible no vernos desdibujados en sus personajes. Y para finalizar el año poder tener la obra completa de Juan Rulfo ha sido un privilegio y el único regalo que me saco una alegria. 
Ha sido ROMA la mejor película del año?. Ya casi no veo películas o no voy al cine, lo que es más triste. No puedo dar un dictamen, pero la película de Cuarón me ha conmovido como pocas. Ver la historia de nuestras vidas en negativos fotográficos que van desenrrollándose. Fue como ver la nostalgia dilatarse en un plano secuencia interminable. 

En mi lista de canciones de este año, segun el ranking de a lo que mas play le he dado en spotify y en el que no necesariamente existen canciones que salieron este año (lo que es mucho mejor), la primera es "Avion de Papel" de Cadaver exquisito, un grupo ecuatoriano. Ha sido un año de redescubrir la musica muy nuestra sin serlo, porque si bien tiene muchos más sonidos con ADN extranjero, cuenta ya con su propia impronta, una identidad que talvez solo emociona a los que coexistimos en el espacio en el que nació. He vuelto a escuchar al ídolo Cerati que ya tiene categoría mesiánica y quiero empecinadamente creer en su palabra, de que no venimos del simio sino de las estrellas. Amén, así sea... 

Ha sido otro año de dedicarse al negocio de salvar vidas, que ya va teniendo saldo y números rojos en los últimos atardeceres del año. De viajar por el país para encontrarse con amigos que no veía hace tiempo. De conocer gente valiosa y de defraudarse de otra. De no poder detener la bola de nieve que se hace gigante y se hará avalancha. En fin,  un año de nuestra vida como tantas vidas hay en el mundo. Universos paralelos en los que hay chispazos y ruidos de camareta explotando antes de volver a la rutina. Feliz 2019




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