10 años

Estos 10 años han sido los del vértigo, los de una carrera que tuvo su disparo de salida el día que pusimos un pie fuera de la facultad. No entiendo porque le dicen carrera universitaria si la verdadera carrera inicia cuando pones fin a la universidad. Hasta eso no hacia falta perseguirnos, mucho menos perseguir la vida. Y es que ahora en verdad seguimos corriendo en todas direcciones, como escapandonos o como si no encajaramos en ningún sitio.
En estos diez años el mundo se ha transformado más rápido que todas las décadas pasadas, empujado por el boom tecnológico. Tanto asi que cuesta creer que nuestros recuerdos de esa época no se encuentren en whats app o posteados.
Como amigos de la facul nos salvamos el pellejo casi a diario, fuimos malavaristas para lograr salvar los semestres todos de la mano sin necesidad de competir; que luego tuvimos que competir muchas veces por una plaza y ya nos vimos con cautela. Paradojicamente los smartphones que son el cristal por el que repasamos la vida de los demás, no nos han acercado sino distanciado. Y eso que casi nada ahora es un secreto, basta hechar un vistazo a los estados para enterarse; capaz ahora somos la suma hilvanada de estados de un perfil, como personas virtuales que pueden ser lo que alcance en caracteres.
Para no apagarnos tal cual transmisión analógica, hace poco fui a visitar a una de mis mejores amigas a la playa donde creció y a donde vuelve casi siempre. De alguna manera todos volvemos al sitio de casi siempre y cuando nos miramos de nuevo cuesta reconocernos iguales. Como cuando vamos a las fiestas que organizamos y donde hay cada vez menos gente en común, porque los extraños e intrusos nos han poblado la existencia hasta desplazarnos al definitivo lugar del pasado. Es verdad que lo que compartimos está y estará y eso nos vincula para los próximos años pase lo que pase en el medio. De igual manera nos queda seguirnos viendo con cualquier pretexto o en cualquier circunstancia y si no podemos pues eso no cambiara nada.
Estos diez años han sido inevitables y nos han puesto en el lugar que debíamos, sin darnos tiempo para añorarnos lo suficiente. Que me quedo con su recuerdo y no con imaginarlos en el espacio virtual. Felices diez años panas donde quiera que estén.

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