GABO
- La muerte es una trampa injusta
- ¿Y qué podemos hacer ?
- Escribir mucho
Gabriel García Márquez
A cuatro años de su muerte, está ahora a un click un documental bellísimo en Netflix sobre el Gabo. El Gabo más universal de todos, el irreverente y espontáneo, que convencido abandonó todo por la literatura y el que la transformo para siempre, no con la pomposidad del frac sino con el overol y las herramientas, a golpe ajustando las clavijas.
Gabo es un escritor de iniciación, en la belleza de sus páginas está todo el encantamiento que necesita el lector joven para enamorarse de los libros.
Yo tengo presente mi encuentro con él. Fue en un libro viejísimo. Ese ejemplar de la obra cumbre de nuestro idioma lo descubrí apretujado y asfixiado por otros en medio de la biblioteca de la casa; su pasta raída y sus letras borrosas hacían evidente que había tenido días mejores, pero lo que había dentro vencía la decadencia del papel y lo sigue haciendo. Tenía unos doce años cuando lo leí por primera vez y es el único libro que he leído mas de una. Era el libro favorito de papá. De tantos otros que me legó; es el que mejor describe nuestras frustraciones, la soledad de la tragedia y la irreversibilidad de un destino. La historia de una familia como una superstición interminable en la que caben las historias de todas las familias. Es la certidumbre de que la magia esta en las cosas sencillas que no miramos. Cien años de soledad es el libro que hay que salvar del fuego si solo pudiésemos salvar uno.
El documental está narrado desde las voces de las personas más cercanas en su vida y también la voz de Juan Gabriel Vásconez que es otro gran escritor colombiano de este tiempo y que seguramente se siente deudor del Gabo en muchos aspectos. Termina por ser un testamento que logra plasmar en imágenes la nostalgia por su época más feliz en aquellos pueblitos perdidos del caribe colombiano, donde el tiempo no transcurre y donde queda flotando toda su ficción, como si hubiesen aparecido en el mapa a través de sus páginas.
El Gabo y sus fantasmas, el convencimiento no tan cierto de sus ideas políticas, los problemas que no sanjó por mitificarse junto a Castro. La desidia cuando el horror secuestro su país. Las ganas de escribir la gran novela que siempre parecía ser la siguiente. Su afán de la memoria que lo lleva a la desmemoria en que finalmente murió. En definitiva el Gabo íntimo y humano como cualquiera de nosotros, sólo y frágil esperando hasta el último por la lluvia de flores amarillas y su segunda oportunidad en la Tierra. Todavía le quedan muchas historias pendientes y parece que sigue escribiendo en contra del olvido el gran maestro.
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