La constelación de músicos suicidas
El tiempo de mi generación inicia con un bang, como el universo que inicia con un big bang; pero el de acá es tan solo un bang, un disparo suelto que acaba con la vida de Kurt Cobain y da a luz al mito que moldeo la rebeldía musical que nos es inherente. Quizá por el hecho de que este es el punto de partida, nuestra generación gozaba de un margen muy estrecho entre la gloria y el barranco. Layne Staley de Alice in Chains y Scott Weilland de los Stone temple pilots murieron a consecuencia de una sobredosis, y hace unos meses perdíamos a otro de los emblemas, de los que con ese look de leñador first class elaboraron a golpe de hacha el tótem del grunge que aplastó el viejo sonido y le dio un nuevo respiro al rock. Cris Cornell de Soungarden se ahorcó justo antes de uno de sus conciertos, sin muchas explicaciones que a fin de cuentas salen sobrando y con el se iba una parte de la historia, de la old school. Pero nada de esto me ha golpeado tanto como enterarme hace unos días de la ...