Viaje al centro del amor via Netflix
Netflix llegó a nuestras vidas un día de marzo de forma inesperada, había escuchado de él pero el streaming en nuestro medio todavía sonaba a ciencia ficción como la programación que ofrecen; creo que llegó en uno de esos mails publicitarios que andan rondando por ahí. Enseguida lo adoptamos como el hijo que podría insuflarnos el segundo aire que el amor necesita. Mad men fue un buen comienzo, te enganchaste a la vez y quizá sucumbimos a la tentación de Don Draper. Siempre parecía haber tiempo para un capítulo más, literalmente devoramos las seis primeras temporadas, nos desvelamos más de una noche. Fue casi peor que una infidelidad aquella vez que no te espere para avanzar en los capítulos. Yo te abrace y te pedí perdón y me ofrecí a verlo otra vez para que me volvieras a hablar, te prometí que no volvería a hacerlo. Cuando terminamos las seis temporadas caímos en un bache inevitable arrastrados por el vacío de emociones y la ansiedad de que ocurriera ya el bing bang de la septima ...